El hallazgo de una osamenta humana en los terrenos de la iglesia San Antonio de Padua, en el municipio de Tenares, ha provocado sorpresa entre feligreses y residentes de la zona, además de un tenso momento entre el párroco del templo, conocido como padre “Chelo”, y comunicadores locales que acudieron al lugar en busca de declaraciones.
Los periodistas se presentaron en la parroquia para conocer detalles sobre el descubrimiento. Sin embargo, el sacerdote, visiblemente incómodo por la situación, reaccionó de manera enérgica ante las preguntas.
Durante el intercambio, el religioso expresó su inconformidad con la cobertura mediática, señalando que, según su criterio, la prensa local suele mostrarse más insistente en este tipo de sucesos que en otras problemáticas comunitarias.
“Ese cuerpo estaba desde que se construyó la iglesia”

De acuerdo con sus declaraciones, los restos no corresponderían a un hecho reciente.
El padre explicó que, según la información que maneja, la osamenta tendría larga data y que podría estar relacionada con la época en que se levantó la estructura del templo.
Al ser cuestionado sobre si esa conclusión provenía de estudios forenses del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), respondió que ya había agotado los procedimientos correspondientes con el ayuntamiento y las autoridades competentes.
“Como cristiano y como párroco actué como debía actuar”, manifestó, insistiendo en que informó la situación a las instancias responsables.
¿Por qué pueden aparecer restos humanos en iglesias antiguas?

Expertos señalan que este tipo de hallazgos no es inusual en edificaciones religiosas antiguas.
Históricamente, muchas iglesias en América Latina fueron construidas sobre:
- antiguos cementerios parroquiales,
- terrenos donde se realizaban sepulturas comunitarias,
- o áreas que, décadas atrás, servían como camposantos.
En tiempos pasados, era común enterrar a feligreses dentro o alrededor de los templos, especialmente a figuras relevantes de la comunidad.
Por ello, la aparición de restos óseos durante excavaciones o trabajos de mantenimiento puede tener un origen histórico y no necesariamente estar vinculado a hechos recientes.
Reacción del sacerdote genera debate
Aunque el hallazgo despertó curiosidad y preocupación legítima entre la población, también llamó la atención la forma en que el sacerdote respondió a los medios.
Analistas consideran que, si bien es comprensible que la presión mediática genere molestia, especialmente en situaciones sensibles, las figuras públicas o líderes comunitarios suelen ser referentes de calma y orientación.
Una comunicación más abierta y serena podría ayudar a evitar especulaciones y brindar mayor tranquilidad a la ciudadanía.
Llamado a la prudencia y la información oficial
El caso continúa bajo la supervisión de las autoridades correspondientes, que serán las encargadas de determinar el origen y antigüedad de los restos.
Mientras tanto, residentes de Tenares piden claridad y transparencia, recordando la importancia de manejar estos temas con respeto, tanto hacia la comunidad como hacia la historia del lugar.
El suceso deja una lección clara: ante hallazgos de esta naturaleza, la información oportuna y el diálogo sereno resultan claves para evitar confusiones y mantener la confianza colectiva.
